El anuncio del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, de que no se presentará a la reelección ha creado un gran revuelo político y periodístico con carácter general y una gran irritación por lo que a mí concierne. Y como el tópico periodístico dice que las noticias son tanto más importantes cuanto más de cerca te tocan, pues me voy a centrar en lo de la irritación y voy a dejar para los grandes analistas las posibles consecuencias de la renuncia de Maragall. Cada uno a lo suyo.
En Radio Hospitalet, ya desde primera hora de la mañana, puesto que el consejero portavoz Joaquim Nadal, lo había anunciado en Catalunya Ràdio y atendiendo a que incluso la agencia EFE daba por segura la tan traída y llevada comparencia de Maragall, nos pusimos manos a la obra y comenzamos a entrevistar a dirigentes de los diferentes partidos. Uno de ellos fue David Pérez, portavoz del PSC de Hospitalet. Y no sólo eso, también diputado autonómico, tercer portavoz del grupo parlamentario socialista e integrante de la delegación catalana qure acudió al Congreso y al Senado a defender las bondades del Estatut catalán. Desde mi humilde punto de vista, Pérez era el interlocutor adecuado para hablar de esta cuestión. De hecho, en el largo y farragoso trámite del Estatut, él había sido nuestra fuente primordial. Pero algo cambió aquel día.
Ya a media mañana, el propio Pérez, una vez llegado a su puesto en el Parlamento catalán y quizá guiado de la consigna política según la cual ningún cargo socialista hablaría antes de que Matagall evacuara su declaración de renuncia, llamó a nuestra redacción para decir que "paráramos" sus declaraciones, lo que en radio llamamos cortes, esto es, fragmentos de unos 20 ó 30 segundos con lo esencial de una entrevista previamente grabada. Este proceder ya era harto irregular, pero, al menos, acordamos que volveríamos a hablar para ver si se mantenían las intervenciones de las 8.30 h de la mañana o repetíamos la entrevista para puntualizar lo que fuera menester. De hecho, con los portavoces de otras fuerzas políticas también quedó establecido que si Maragall se salía notoriamente del guión previsto las entrevistas primeras quedarían invalidadas y volveríamos a hablar.
La cosa se enturbió ya en grado sumo cuando recibí una llamada telefónica de la dirección de mi medio interesándose por los pormenores de la entrevista a David Pérez (que quién la había pedido, si él o nosotros, etc.). A los pocos minutos, la siguiente indicación fue que sobre este asunto había que entrevistar no a David Pérez sino a José Conde, secretario de Organización del PSC de Hospitalet. Así se hizo, aunque de mala gana, porque además de que David Pérez nos parecía más idóneo la entrevista a Conde se tuvo que hacer con muy poco margen antes del comienzo de noticiario.
No obstante, como hay que distinguir el fuero del huevo, lo sustancial aquí es que rencillas internas (o sea, las diferentes sensibilidades del partidos, según fórmula recurrente) no sólo entorpecieron el trabajo de los periodistas sino que dieron como resultado que una información "hubiera de" ser alterada y adapatada a los equilibrios entre las facciones de un partido político. Lo cual no deja de ser una forma, evolucionada y perversa, de censura.
No quise publicar este artículo hasta no haber expresado mi queja ante la Dirección de mi medio y haber reclamado una explicación al respecto. A lo uno, puedo contestar diciendo que, en efecto, el meollo de la cuestión es que el portavoz del PSC de Hospitalet, David Pérez, sólo lo es para cuestione smuy concretas y muy de trámite, como acostumbran a ser las que se debaten, de ordinario, en las reuniones de la Ejecutiva local. Con respecto a lo otro, a la imposición de un concreto y determinado interlocutor a la hora de elaborar una noticia, puedo atestiguar que así es como está el patio. Y punto. Aunque debe ser triste que los que te censuren sean de tu propio partido.
Amadeo Torner (El)
Sin palabras. Lamentable me parece poco.
El siguiente paso será que os den las declas enlatadas os gusten o no (y de quien ellos elijan no de quien vosotros pidais o deseeis) y ¡hala! a radiarlas y difundirlas. El paso subsiguiente será que os redacten las noticias y sólo tengais que leerlas, y el postrero que ni siquiera las tengais que leer, ya que lo hará un ventrílocuo -rosa en puño- previa afiliación al PSC. Eso sí, si conseguís mantener el puesto será una bicoca. Un chollo. Cobrar sin trabajar. Y lo de los Milly Vanilly, una filfa comparado con lo vuestro.
¡Jesús. ¡Qué cruz de soziatas!