Eso es lo que debió pensar ayer Corbacho durante la presentación del Plan de acción sobre el sida en el Tecla Sala, que contó la presencia de la consejera Marina Geli.

Durante la intervención de un representante de las entidades que han colaborado en el plan, el sujeto-representante no tuvo otra ocurrencia que decir que a veces las cosas que se hacen en L'Hospitalet es difícil que tengan eco, porque Barcelona tiene un efecto aspirador espectacular. La mirada fulminante de Corbacho fue de campeonato. Lástima que estuviera la Geli de por medio, que sino le hubiera caído una colleja al amigo.

Por lo demás, no dejaré de reseñar que después de este incidente, este humilde periodista contribuyó a derramar una botella de agua que casi desgracia el vestido de la consejera. Ya sabéis, el típico movimiento de micros que tiene estos peligros.

Julius F. R.