La última modalidad en pesebrismo y demás llega de la mano de nuestros amigos de vueling·, artífices de la idea de llevarnos a París para traernos de vuelta una horita después. En domingo. Este domingo. ¿La excusa? Entrevistar a unos fabulosos músicos. De Barcelona.

El caso es que los jóvenes talentos, del Liceu para más señas, ofrecerán un recital a bordo de un Airbus. Entre el barullo, lo que uno ya no acierta a entender es si está ante el último grito pesebril, pero de lo que está seguro es del grito de estupefacción que ha soltado -incrédulo- al verlo. Venga usted a París, que no verá la torre Eiffel, pero el concierto tampoco es de Estopa.

Sandinista