Pues eso, la crónica de una muerte que no por anunciada -se decía, se comentaba- deja de ser terrible. Caffarel ha hecho hoy público lo que ya se barruntaba: Ràdio 4 desaparecerá para dejar paso a una RTVE más centralista si cabe. Dicen que mantendrán sus centros territoriales, pero que reducirán estructura y programación. Las medidas
--que no afectan a TVE en Sant Cugat, de momento-- incluyen algunos despidos con los que pretenden "rejuvenecer la plantilla". Suena a música de fútbol o de deportes, pero a los grandes sindicatos, cuenta EFE, les suena más a que la reducción del papel de los centros territoriales constituye una "dejación del servicio público y de su función social de cohesión territorial", y que los principios generales del plan que les han sido presentados confirman "sus peores pesadillas".
En fin, réquiem por la querida Ràdio 4 y toda la solidadridad con los compañeros que por toda la península se van a ver afectados por unas decisiones que tienen más que ver con la deshonrosa deuda que arrastra el ente público desde tiempo atrás. Vaya lacra, y la pagamos todos.
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