El viernes pasado hube de cubrir la inauguración oficial de un centro de día para adolescentes con trastornos de conduta, lo cual me dio ocasión de escuchar en vivo y en directo a la consejera de Salud, Marina Geli. Digo escuchar porque sólo pude escucharla. Estaba yo confinado en una sala en la que habían instaldo el rack de sonido, así que no pude ver su mítica permanente. Pero no es esto lo más importante. Necesito saber si a alguien más le parece que la señora Geli tiene una manera de hablar tan afectada y relamida que más que una política socialista parece un cura de los de hace años. A mí, que toda la vida de Dios he ido a colegios de curas, me lo pareció. Y tengo experiencia, os lo juro. Y no tomo el nombre de Dios en balde.

Por cierto, en ese mismo acto Corbacho nos deleitó con una confesión típica de blog (será que tiene uno). Confesó que es un loco del bricolage como forma de evasión y de relajamiento, pero que, aunque es muy querido por el propietario de la ferretería de la localidad donde tiene su segunda residencia, lo cierto es que es un auténtico desastre y no le cunde en absoluto. Otro detalle que me pareció encantador es que no dijo propiamente "bricolaje" sino "bricolage", a la francesa, como el que en lugar de "sabotaje" dice "sabotage". Ummm, ¿será que se está preparando un salto a la política internacional?

Amadeo Torner (El)