El mismo viernes en que la madre superiora Geli visitó Hospitalet a primera hora de la mañana, el alcalde Corbacho tuvo a bien anunciarnos a eso de la 1 de la tarde que la estación de Just Olievras tendrá pronto un ascensor para cruzar al barrio de Can Serra con mayor facilidad. Como viene siendo costumbre desde hace algunas semanas, los viernes son días muy ajetreados (¿Cuánto queda para las elecciones, alguien se acuerda?) y profusos en visitas a los barrios. En Can Serra, hay un punto, a la salida del Metro, en que hay una sola escalera por la que subir hacia la parte más alta del barrio. Bien, pues justo ahí, cuando pasaba la comitiva municipal cayó desde muy alto un precioso huevo, que, por suerte, no impactó en la cabeza de munícipe ni en la ningún otro ser humano. Como esto no es como en el fútbol y no se puede clausurar una calle, todo quedó en una anécdota simpática, aunque bien es cierto que, según nos explicaron los de las asociaciones de vecinos que acompañaban a Corbacho, por ser ese paso una especie de estrecho de Gibraltar de Can Serra es habitual que los vecinos de aquel edificio, muy graciosillos ellos, se dediquen a tirar de todo a los transeúntes que pasan por allí. De hecho, la reivindicación vecinal de escaleras mecánicas y pasarelas para que haya más posibilidades de acceso y movilidad podríamos enmarcarla en este incidente. No obstante, a mí me quedó la duda de a quién iba dirigido ese huevo. ¿Era una curiosa práctica deportiva o un intento de magnicidio de bajos vuelos?
Amadeo Torner (El)
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