Los eternos cinco minutos
Apreciados colegas, estareis de acuerdo conmigo que cuando, por ejemplo, tienes ganas de ir al lavabo y llegas a tu casa y alguien está ocupando el ascensor con sus compras del Carrefour esos cinco minutos se te hacen eternos.
Cuando estás esperando el autobús, nieva o ves volando muy bajo a un grupo de grajos, esos cinco minutos se hacen eternos.
Pero están los cinco minutos psicológicos y los cinco minutos de Pasqual Maragall cuando era candidato -próximos a la hora-.
Cinco minutos terribles, agobiantes, en los que no puedes hacer nada porque estás pendiente de una llamada -o esperando a Pasqui-. Cinco minutos que bien conoce más de un compañero. Cinco minutos, eternos, como cuando llamas a un jefe y te dice, estoy hablando, te llamo en cinco minutos. Cinco minutos, eternos, como cuando llamas para vender un tema y te dicen: "Cinco minutos y te doy el espacio". Parecen cinco minutos eterenos, pero es que lo son. Y es que, sé de algunos compañeros que han estado esperando más de una hora y si han podido volver a hablar con el jefe es porque ellos le han llamado. En Somalia incluso comentan que murió un corresponsal de un medio austro-húngaro esperando la llamada de respuesta. Pero, eso sí, nosotros tenemos que perder el culo ¿no? Y nuestros cinco minutos han de ser cinco segundos... ¿Qué opinará el señor Swacht de todo esto?
Alhakem el Grande

misscompracompulsiva dijo
cierto, los periodistas no nos cansamos de esperar.
bueno, si nos cansamos. pero nos j*d*m*s.
es por ello que a las ruedas de prensa me llevo un yo-yo. que nunca viene mal un poco de egocentrismo.
6 Febrero 2006 | 07:22 PM