Ser corresponsal es tener que cambiar periódicamente el tono del móvil puesto que llega un momento en el que, cuando suena, lo acabas odiando y lo tirarías por la ventana.

Ser corresponsal es cobrar X euros por pieza en el año 2000, 2001, 2002, 2003, 2004, 2005 y 2006, porque en tu comarca resulta que la inflación ni sube ni baja, se mantiene estable.

Ser corresponsal es no saber el espacio que tienes en un periódico hasta las cinco o las seis de la tarde, o que te llamen un técnico de una radio diciéndote: "Entras ya" sin haberte avisado antes de que querían que entraras.

Marvin