Propongo que a partir de ahora destinemos un espacio en el blog a las "caras b" y las "rarezas descatalogadas" de las informaciones y temas que cubramos, de manera que los elementos políticamente incorrectos (censurados, maleditados o autocensurados) vean la luz.

Empiezo hablando de la dimisión del juez de paz de Torrelles y titulo mi crónica. "Con un par"

¡Viva el juez de Paz de Torrelles! Sí señor. Por fin alguien que tiene moral, que tiene dignidad, que tiene principios y que dimite en vez de esconder la cabeza debajo del ala cuando se huele (o sólo se intuye) el tufillo que levanta la política que algunos de nuestros políticos locales practican, pensándose que aquí somos todos tontos. Tendremos una mordaza pero no somos tontos.
¡Viva el juez de paz de Torrelles! Este hombre, con un par, ha tenido la valentía de decir que la presunta inseguridad creada por el centro de acogida de menores inmigrantes de Can Mas era una papema, un invento, un artificio. ¡sí señor! Este señor (SEÑOR con mayúsculas) merece todos mis respetos --me quito el sombrero-- porque además ha tenido la osadía de lanzar al aire una reflexión sobre el posible trasfondo racista del asunto. ¡Pues claro que había racismo! Si en lugar de moros hubieran llevado a Can Mas boy-scouts aquí no hubiera pasado nada. Ya estarían todos los nengs afiliados a las juventudes de (... que aquí el lector/compañero ponga el partido que quiera).
Me gusta ver que no estamos solos. Que todavía hay personas íntegras como el ya exjuez de Paz de Torrelles. Seguramente que mañana los medios dedicarán muy poco espacio a la gesta heroica de este hombre. Y eso que se lo merece. No por dimitir (eso es lo de menos) si no por decir la verdad sin titubeos, en voz alta y caiga quien caiga. Ojalá cree escuela.

Mariano José de Ñaga